Hola amigo a mi me pasa lo mismo que a ti, me pasa factura el pasar mucho tiempo con las palomas con el desplume, echo de menos sus trasteos y salidas idas y venidas buscando alguna paloma, o reconociendo el territorio donde muestran su arrogancia cuándo algún macho se pone a la altura, ejecutando una postura armoniosa en todo su esplendor.
Hecho de menos sus metidas y salidas a la trampilla del casillero, sus asomadas haber si está o no esta la paloma que se supone conquistada o disputarse la pieza entre varios machos como si de un trofeo se tratara, se peleara si es necesario dejándose señales de una lucha que ha durado lo suficiente en ojos y rosetas por una cuestión de territorio o aun siendo inferior que el otro contrincante se dará la valentía suficiente para echarlo del mismo , su gozo y disfrute se le verá recompensado cuando disfrute al lado de su pareja conquistada,
Los contrincantes por dicha paloma todavía aun con el rabillo del ojo encima y el oído, aumentaran el sonido de llamada nada más verla paloma asomar de la trampilla por si todavía tuvieran alguna ocasión de aparentarse con dicha paloma.
Hecho de menos cuando aparece el invierno, llega un fin de semana y los palomos muestran un estado saludable, un brillo y un tacto ligero y suave de pluma, como si se hubiera comprado un jersey nuevo para pasar un tiempo delintando nos de sus vuelos
Y más echo de menos ese pichón nuevo que en el primer celo me lleno de tantas ilusiones con sus trasteos y colocaciones, parecía que no se le acabara la gasolina. Volaba tan lejos del palomar, que a veces miedo me daba pensar en perderlo, cuando pasaban unos minutos miraba mas allá del horizonte y de lejos con su figura descompuesta me atrevía a pensar que era el, cuando lo reconocía un suspiro hondo y profundo me relajaba la tensión obtenida por dentro, al llegar cerca del palomar reconocía su territorio y demostraba su poderío, y haciendo gala de un vuelo de remo pausado de colocación, me hacia poner el vello de punta
A veces cuando pensaba que iba a plantarse daba marcha hacia arriba de nuevo por visualizar un ejemplar de lejos e ir en su caza, con un vuelo rápido y ajustado en colación, la cola un poco más apretada el buche mas recogido y el cuello en una posición menos estirada y a la vez mas hacia abajo en forma aerodinámica, cuando estaba al altura de la paloma perdida o de un palomo forastero invadiendo su territorio, mostraba todo su poderío
Estando con un amigo, comentaba lo visto ¡Pero has visto lo que hace ese pichón!, muestra su vuelo más pausado en toda su arrogancia, con una cola más abierta en forma de teja curva, moviendo el buche con un ligero balanceo de atrás hacia delante y el cuello en una posición estirado ligeramente levantado por encima de la espalda, aun así hace un movimiento de la cabeza hacia el lado donde su atrevido contrincante estaba en esos momentos, haciéndole saber de su presencia. Que unos minutos pasamos llenos de satisfacción y de gloria para el recuerdo del palomeo vivido
cuando regreso al palomar se planto en el posadero cerca de su territorio y daba vueltas en forma de círculo, como si de una peonza se tratara. Yo pensaba madre cuando se le termina a este bicho la gasolina, después pensé bueno creo que lo voy a encerar pensando en que se perdería y de esa manera lo tendría a buen recuerdo, luego me dije a mi mismo. — este es un palomo de trabajo y perderse esta en su oficio ,si me lo matan o me lo cogen , será la única manera de disfrutar un buen Jienense.
Echo de menos muchas cosas de mi semilleros que con su presencia en el palomar enseñaban a los pichones nuevos aventurarse por primera vez lejos de su palomar.
Pienso para mi pichón nuevo, que el momento está bien cerca cuando termine de mudar sus últimas remeras, el mismo nos mostrara el momento cuando esté con fuerza suficiente de subir a los cielos celestes donde nos mostrara todos sus encantos y en el voladero estaremos esperando ese momento para disfrutarlo.
Por… Eusebio Loro.